• Expresa tu interés de manera auténtica por alguna actividad o ideología, es importante que tus hijos vean que hay una motivación amorosa e intentas para sus acciones.
  • Más que palabras, recuerda que son tus acciones, intenciones, deseos, sentimientos y riqueza interior la que guía la vida de los hijos.
  • Permítete sorprender a tus hijos con alguna reacción que ellos no esperen: un permiso concedido, un abrazo espontáneo, una sonrisa en vez de una discusión o regaño.
  • Trata de pasar tiempo a solas con tus hijos; es más fácil ser uno mismo en la confianza de la intimidad que frente a la mirada de otros.
  • Habla con tus hijos de lo que a ti te interesa, así se sentirán más confiados de decir ellos cuáles son sus asuntos de interés.
  • Jamás ridiculices algo que tu hijo se tome muy en serio: un pasatiempo, un juego, una lectura; es importante que el chico se interese con algo. Mejor trata de entender el origen de ese interés y apoyarlo. Si no estuvieras de acuerdo o sospechas que algo no anda bien, ayúdalo a discernir.
  • Acepta las ideas de tus hijos y considéralas dignas de atención, así construirás en ellos una más fuerte autoestima y confianza en sí mismos, características que les ayudarán en su vida cotidiana.

 

ESTABLECE Y MANTÉN LÍMITES CLAROS

  • Toma en cuenta las necesidades del niño para establecer límites razonables para la realización de sus tareas y los períodos de diversión, sin ambigüedades.
  • Deja claras las consecuencias que tiene el incumplimiento de esas restricciones.
  • No impongas castigos que causen sufrimiento al niño; causar dolor no es un buen método de enseñanza.
  • No impongas castigos tan severos que resultes castigado tú también o peor aún, toda la familia. Tanto premios como castigos deben ser congruentes con lo que el niño haya hecho, bien o mal, no exageres en ningún sentido.
  • No prometas premios que después no cumplirás, igualmente con los castigos.
  • Aplica la sanción como la estipulaste, sin sentimientos de culpa pero sin ser muy duro.
  • No dejes en manos de una sola persona el castigo, ambos padres deben apoyarse.
  • Es importante tener claro primero qué es lo que se espera del niño, para así podérselo explicar sin rebuscamiento.
  • Procura exponer tus expectativas del comportamiento infantil y asegúrate de que tu hijo las haya comprendido.
  • Asigna responsabilidades, deberes y tareas con firmeza, pero sin imposiciones.
  • Establece límites y responsabilidades similares a los niños de acuerdo con su edad. No cargues más la mano en uno solo, porque es el “mayor” o el “más responsable”.
  • Pide al niño que te repita lo que tú o ustedes como padres esperan de él para darse cuenta que comprendió bien y que todos estén conscientes de las condiciones del acuerdo.
  • Escribe las condiciones de los límites y responsabilidades de cada quien en un papel y colócalo en un lugar visible.