Para la gran mayoría de las personas escuchar la palabra vacaciones de verano les produce alegría y placer, sin embargo para un porcentaje importante no pasa esto. En realidad representa una preocupación, incertidumbre y estrés.

¿Porque unas vacaciones pueden provocar estas emociones?

  1. Lo consideran pérdida de tiempo
  2. No se sienten cansados, y prefieren vacaciones pagadas.
  3. No tienen dinero
  4. Tienen negocio propio y no pueden irse de vacaciones
  5. Se van de vacaciones, pero se llevan el trabajo donde están
  6. Se aburren en casa
  7. No coinciden las vacaciones de hijos y padres y no tienen dónde dejarlos
  8. Los hijos ya no quieren vacacionar con sus padres

Algunas de estas preocupaciones expresadas son reales, pero otras están sobredimensionadas, o hay una mala planeación y con mucha frecuencia un desconocimiento de todo lo bueno que las vacaciones aportan a nuestra salud física, mental y calidad de vida.

Por lo tanto hay que hacer ajustes y disponernos a disfrutar.

Los meses de verano significan buen tiempo, disfrutar al aire libre, piscina, playa, montaña, tiempo con los amigos y la familia. Es una oportunidad para parar, para ir más despacio del frenesí del día a día, explorar nuestras aficiones.

“Es un mito que trabajar más significa mayor productividad”

En algunos estudios se ha demostrado que los trabajadores y estudiantes que disfrutan de sus vacaciones y toman descansos son mucho más productivos y aprenden más que aquellos que no lo hacen, además presentan más estrés, aumento de la presión arterial, depresión e infartos al miocardio.

El impacto de unas vacaciones largas es profundo y beneficioso para ser productivo. Ya que nos dan ánimo, inspiración, motivación, creatividad y perspectivas de futuro.

“Tu salud y tu felicidad están por encima del trabajo”

¡Así que te invito a que en este verano te tomes unas largas y merecidas vacaciones!