El futbol es una actividad lúdica y recreativa, que despierta grandes emociones e interacciones familiares y sociales, y además tiene grandes implicaciones de índole política y económica y que sirve para difundir valores e ideologías y una muestra del auge económico de un país. También es importante decir que para las élites empresariales y políticas son una forma de conseguir dominio mediante las cuales se marcan modas, tendencias de pensamientos y estereotipos y al ser actividades cotidianas la población las acepta y digiere sin cuestionar.

En nuestro país el futbol soccer ocupa el primer lugar entre las preferencias de las personas, con un 76% de la población, el segundo lugar para el baloncesto 17% y el tercer lugar 12% para el futbol americano, según encuesta de Neilsen Sports México (feb,2017).

Este deporte surgió en Reino Unido a mediados del siglo XIX como un mecanismo disciplinario en la sociedad burguesa. Durante el siglo XX se profesionalizó y se generó una organización institucional que intensificó la práctica y su masificación.

En México, los primeros equipos de futbol se formaron entre obreros de Orizaba, Veracruz y mineros en Pachuca, Hidalgo; posteriormente se extendió geográficamente hacia la ciudad de México, la región del Bajío y el Occidente del país.

El futbol, desde ese entonces, sirvió como una válvula de escape a discrepancias sociales, barriales y regionales, y sería un elemento para conformar colectividades e identidades, pero también fue un condimento extra para acentuar antagonismos regionales, así como entre mexicanos y extranjeros.

El futbol soccer es difícil, agresivo y competitivo, donde la finalidad es ganar a toda costa al equipo contrario es la meta del jugador y del aficionado. Por lo tanto la expectativa de cualquier aficionado es que su equipo gane. La función del soccer es divertir, entretener y distraer, es capaz de levantar pasiones, expresiones de júbilo, obscenidades y muchas de las veces un vehículo para canalizar la violencia y dejar salir los instintos más primitivos.

Existen reglas dentro y fuera de la cancha, pero a pesar de ellas los ánimos se desbordan, la adrenalina fluye y los límites se rompen. Cada vez es más común ver como la violencia se desborda; las barras, las porras y los hooligans, son claro ejemplo de esto.

¡El mundial del futbol, está cerca, vívelo, disfrútalo, pero con responsabilidad!